Los profesores, al igual que los alumnos, debemos evaluar
nuestras acciones en las aulas. La evaluación es el método básico para averiguar si algo va bien, o por el contrario debe cambiar para mejorar. Como comenté en mi entrada anterior, la evaluación está ligada a la calidad y es por eso que los profesores deben evaluar su enseñanza, para reafirmar sus buenas acciones y mejorar aquellas que lo requieran.
En el año 1997 Mc Combs desarrolló el Assessment Learner
Centered Practices, un cuestionario que sirve a los profesores para auto-evaluar
su acción educativa en distintas áreas y a la vez identificar los posibles
cambios que deberían adoptar para mejorar. Esta versión cuenta con dos adaptaciones,
una para los alumnos y otra para los profesores.
Yo he respondido a una versión reducida basada en la anterior
para ver si mis respuestas se asemejan a la media y comparar los resultados y
así poder ver qué me mueve para ser profesora.
- Para la primera escala: Creencias centradas en el alumno, su
aprendizaje y la enseñanza, la media óptima es de 3,2 y yo he obtenido 3,8.
- Para la segunda escala: Creencias no centradas en el enfoque
centrado en el alumno sobre los alumnos, la media óptima es de 2,3 y mi
puntuación ha sido de 2.
- Por último, para la tercera escala, la de Creencias no
centradas en el enfoque centrado en el alumno sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje,
la media óptima es de 2,4, y mi puntuación ha sido 2,2.
Por los resultados, puedo ver que mis puntuaciones no distan
mucho de la media recomendable . He tenido claras la mayoría de las respuestas,
aunque en muchas de ellas he respondido parcialmente en desacuerdo/acuerdo,
queriendo esto decir que todo depende mucho de las situaciones que se nos presenten.
Me parece esencial recordar que cada escuela y cada clase es un mundo, debemos
conocer a nuestros alumnos, para personalizar al máximo el proceso de enseñanza-aprendizaje.

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