sábado, 15 de febrero de 2014

Evaluación: clave de la calidad

Notas, actitud, calificaciones, exámenes, pruebas...   Estas y muchas otras palabras  son las que frecuentemente nos vienen a la cabeza cuando pensamos en evaluación. Durante estos años he ido aprendiendo que la evaluación es más que palabras sueltas, va más allá de el simple acto de poner las notas o determinar si alguien aprueba o no.

La evaluación es un proceso ligado a la calidad que tiene un papel esencial para la mejora del aprendizaje de una persona. Toda evaluación tiene un finalidad optimizante. No se evalúa solamente para conocer los resultados, lo que se pretende sobretodo, el objetivo último, es conocer los resultados para mejorar lo que se evalúa.

Por ejemplo si quisiéramos evaluar el aprendizaje de una clase que han aprendido  el tema del ciclo del agua, podríamos proponer unas actividades de evaluación relacionadas con los objetivos propuestos.

Pare eso plantearíamos evolución conceptual, procedimental y actitudinal.
Podríamos preguntar algunas preguntas que propongo:

- ¿Qué es el ciclo del agua? ¿Cuáles son sus fases?
- ¿Cuáles son las propiedades del agua?
- ¿Qué harías para ahorrar agua en tu casa?
 - Que realice un experimento con el agua, previamente aprendido en clase.


Lo que tenemos que conseguir al evaluar es que se integre el contenido aprendido y que éste se pueda aplicar a situaciones reales, para eso planteamos preguntas desde el ámbito conceptual, procedimental y actitudinal.



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